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ATENTA CONTRA LA ÉTICA DE LA MAYORÍA CIUDADANA

El tema taurino es ante todo un asunto ético. Ético porque, en cualquier ámbito social o cultural, se dan aficionados y personas a las que la actividad simplemente no les interesa (fútbol, otros deportes, teatro, música...). Sin embargo, el asunto de los toros crea una gran repulsa ética en la mayoría de la población. Ante esa situación, las distintas administraciones deberían abstenerse de dar facilidades de cualquier tipo a los aficionados taurinos, que sean ellos los que se costeen lo que a los demás nos parece una salvajada. En última instancia, deberían dejar que fueran las leyes del libre mercado, que tanto preconizan, las que decidieran el futuro de las corridas de toros en Cartagena. Pero saben que eso supondría el final de tal espectáculo en Cartagena.

 

LA AFICIÓN TAURINA EN CARTAGENA ES MINORITARIA

Tampoco se puede amparar la Administración en la afición taurina en Cartagena, que es minoritaria. Sean los que sean los carteles de cada corrida, sólo en alguna ocasión se ha producido lleno –y entre los distintos medios de comunicación, ni siquiera hubo acuerdo en eso, como se puede verificar tirando de hemeroteca-. Reseñamos, de entras las de cartel más importante, la celebrada en 1994, con motivo del Toro toreandoDía de la Región, al mismo tiempo que se entregaba una distinción municipal a Ortega Cano, que fue un auténtico fiasco y el Ayuntamiento tuvo que regalar a última hora entras a diversas asociaciones sociales. Y la última corrida celebrada en el último trimestre del pasado año 2001, no fue en realidad corrida de toros, porque no se vendieron suficientes entradas, y la empresa organizadora tuvo que anularla. Organizó, eso sí, un festejo de rejones (buscando atraer más aficionados), con rejoneadores de primera fila, esta vez con ayuda económica municipal, y ¡ni aun así se llenó la plaza con aforo para 4000 espectadores, que quedó vacía en sus dos terceras partes!.

En el aspecto turístico, la plaza de toros tampoco nos hace ningún favor. Nadie desconoce que en el extranjero, y especialmente en el resto de Europa, España está muy mal vista por su crueldad con los animales (¿por qué nadie nos cuenta el fracaso que fue el intento de organizar una corrida en Rusia y otra en Egipto, que levantó en su contra incluso a las autoridades religiosas en ambos países, o en Cuba, donde no se concedió la autorización para otra corrida?). Y sabemos que determinadas asociaciones de defensa de los animales ubicadas en Madrid y Barcelona, ante la sospechosa y vergonzosa pasividad de las asociaciones cartageneras, ya se están poniendo en marcha para iniciar una campaña que puede afectar muy seriamente al turismo en nuestra ciudad si fuera necesario llevarla a cabo. Pensemos que, por ejemplo, A.N.D.A. Madrid edita una revista con una tirada de 8000 ejemplares, muchos de los cuales llegan a Francia, Alemania e Inglaterra, países en que las asociaciones para la protección de los animales tienen mucha cobertura mediática.

 

LA PLAZA DE TOROS MULTIUSOS NOS COSTARÁ EL DINERO A TODOS

Se nos quiere hacer comulgar con ruedas de molino. Se nos dice que el coso taurino no supondrá gasto alguno para los ciudadanos de Cartagena, porque la construcción corresponderá a una empresa privada. Y eso no es verdad del todo. Si el Ayuntamiento cede los terrenos y no cobra las diversas licencias y autorizaciones para la construcción, estaremos perdiendo dinero público, necesario para invertir en muchas otras cosas. Pero lo más grave vendrá a continuación. Se nos ofrece como modelo de gestión la plaza multiusos de San Sebastián. Y NO se nos dice que en San Sebastián el Ayuntamiento compra las entradas y las distribuye gratuitamente, porque en caso contrario la plaza quedaría vacía, y eso sería una auténtica derrota moral ante los ciudadanos que tanto se opusieron a la construcción. Pero es que, en Córdoba, con una plaza tradicional, no hay manera de que se llene la plaza. Y al final, como siempre, son los Ayuntamientos, las Diputaciones y las Comunidades Autónomas las que tienen que subvencionar –DAR DINERO- para que estos crueles espectáculos se puedan realizar. Ya está bien de engañarnos. Baste un ejemplo, el de la plaza de Las Ventas, que, aunque tiene muchos llenos, hay corridas de abono en que los “aficionados” no aparecen. ¿Por qué no se nos dice que la Comunidad de Madrid destinó en 1998 286.825.000 ptas. en subvenciones para promocionar la tauromaquia? Y ahí no está contabilizado el gasto de la administración local, como el Ayuntamiento de Madrid, sólo el de la Comunidad Autónoma. ¿No fue Churchill –político conservador- quien dijo que “se puede engañar a todo un pueblo durante poco tiempo, o a parte de un pueblo durante mucho tiempo, pero no a todo un pueblo durante mucho tiempo?




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